“Cuando
miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de
ti." Frase del gran Nietzsche con la que últimamente me
identifico. A mi entender, esta frase significa que una persona debe
ser capaz de perderse en lo más profundo de su ser y, una vez allí,
sin nada con que atacar, sin nada con que defenderse... enfrentarse a
sí mismo en una lucha por la Vida.
Claro
que, toda lucha conlleva ciertos riesgos, incluso la lucha de uno
consigo mismo. Muchos son los acontecimientos que pueden llevar a una
persona a este abismo del que nos hablaba Nietzsche. Con el tiempo
uno aprende a reconocer sus defectos, que no son pocos. Es entonces
cuando uno cree ser esa buena persona que intenta ser solo por el
hecho de haber reconocido sus defectos y poner empeño en
solucionarlos. Pero no, ahí no acaba la lucha.
Duele,
y mucho, cuando tras haber hecho importantes esfuerzos, uno se da
cuenta de que no es la persona que cree ser, y ni mucho menos es la
persona que aparenta ser.
Estoy
perdido, muy perdido dentro de mi.
Llegué
a esta conclusión hace solo un par de meses y cada vez me veo más
adentro del abismo de mi ser, en el cual yo solo me hundo.
Inconscientemente (quiero pensar que es inconscientemente), parece
que tuviera una fuerte devoción por buscar cosas con las que
hundirme más y sin pronóstico de que sea pronto el día en que vea
la luz. Esa aparente devoción mía es, creo, el germen que el ser
humano tiene en sí, ese germen que lo lleva a su autodestrucción,
la cual puede ser física, mental, psicológica... en mi caso no es
física, sino más bien me atrevería a decir existencial. Padezco
una especie de crisis existencial y de identidad que no se si sé a
donde me lleva, pero que sí se que ahora mismo no sé donde estoy,
pues es el abismo es tan grande como lo queramos hacer y, cómo no,
mi devoción autodestructiva me lleva a engrandecer el abismo que hay
dentro de mi, en el cual me pierdo... es un círculo que me produce
malestar, pero con cierto sabor estimulante, pues ante la Perdición
nunca podemos rendirnos.
Somos
nuestra propia Perdición, nosotros nos metemos en ella y nosotros
seremos quien le plantemos cara. No se si yo ya le estoy plantando
cara, no se siquiera si la lucha ya empezó, si está en curso...
aunque sí sé que no acabó, pues aunque estoy perdido en mi, se que
algún día me encontraré, lo se.
Muchos
son los años en los que mis preocupaciones eran dormir, comer, hacer
algo de deporte e intentar hacer algo de vida social, pero de pronto
en solo unos meses noto que un abismo, aparentemente, infinito surge
en mi interior e intenta absorberme... soy consciente de que a lo
largo de mi vida ese abismo nunca llegará a desaparecer del todo, y
por favor, no quiero que desaparezca, pues qué sería de mi sin mi
más digno enemigo, es decir, yo mismo.
Repito:
estoy perdido, muy perdido, pero no por eso me rendiré y me podré a
llorar cual niño que ha sido separado de los brazos de su madre, no.
No se cuánto tiempo se recomienda mirar en el abismo de uno mismo,
no se cuándo se considera demasiado, no se cuánto tiempo tardaré
en salir de él... pero sé que mientras me vaya hundiendo más y
más... también lo disfrutaré, y que mientras así sea lograré
salir con más fuerza que cuando entré.
Puestos
a poner puntos positivos, he de decir que me encanta que esto sea una
lucha personal, una lucha en la que solo puedo y debo participar yo,
pues supone la prueba más dura para el ser humano, el conseguir
mantenerse en pie durante toda una vida en una lucha consigo mismo,
una lucha que no tiene fin.
Concluyo,
por ahora, invitando a todos a que se sumerjan en lo más profundo de
su ser, os invito a que os destrocéis por dentro, a que lleguéis al
punto de querer llorar al haber entrado en crisis interna, tal como
estoy yo. Es una sensación indescriptible cuando empiezas a ver
ciertos rayos de luz que parecen ser la salida del abismo, pero
entonces es cuando nos llevamos otro golpe que nos hunde más...
quiero más!
Tras
todo esto, me resulta difícil determinar en qué situación me
encuentro, cómo me siento y qué haré, pero como ya dije, esto es
una lucha conmigo mismo en la que, a la vez que disfruto, también
sufro...
Ahora,
para terminar este post, os vuelvo a dejar la frase de Nietzsche, y
leedla con tanto entusiasmo que os provoque éxtasis: “Cuando
miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de
ti."